lunes, 16 de enero de 2012

la salúh: Como gustes III



Esta es la tercera parte de la carta de una afectada por la sanidad publica española. Recuerda toda la historia




Y continúa...

Como Gustes III


Estamos en la tercera semana de nuestro proceso catarral. Es viernes (el 4º viernes desde que comenzó el proceso, porque antes de decidirme a ir al médico ya llevaba una semana jodida). Voy de camino a mi ciudad natal en un autocar express de autores (lo de express es principalmente por la comodidad de los asientos, no por el tiempo empleado en el viaje o por la velocidad del autocar) perteneciente a la compañía Avanzabus.


El caso es que durante el viaje debido a la temperatura que suele hacer en el autobús: o estamos a 0° o a 35°, igual que ocurre en los edificios inteligentes, o te congelas o te cueces, pues ese día tocó lo primero. Parece ser que el duendecillo que se encarga de regular el termostato, solo soporta las temperaturas extremas, y ese día su temperatura corporal debía estar a 50 grados, porque durante todo el viaje parecía que estábamos en la casa de los otros: echando humo por la boca del frío que hacía. Y claro, la consecuencia fue que el señor Manolo volvió peor que nunca.


El sábado, mi día libre para disfrutar en el pueblo, me encontraba igual que 2 semanas atrás, muy jodida. Con mucho apuro decidí volver a hacer uso de las urgencias españolas pero esta vez en una comunidad distinta. A continuación relato la última consulta (al menos de momento porque viendo cómo va evolucionando el invierno me temo que se va a alargar hasta la vuelta a la jornada continua. Vamos, como diría Sita Moki, un par de meses (equivalencia de los tiempos de Sita Moki y la realidad 2=7).


- Dra. ¿Qué le pasa?


Con voz del Señor Manolo recién levantado le cuento el asunto. Le explico mis anteriores visitas y le enumero todas y cada una de las “medicinas” que me han recetado en las mismas. Al decirle que me recetaron vitamina A para la garganta, se sorprende mucho. De lo que deduzco que la idiota que me las recetó, me coló un puto placebo.


Antes verme la garganta, le comento:


- Le informo que no fumo, no soy cantante ni profesora de nada. (Lo cierto es que estoy un poco sarcástica, y la pobre mujer no tiene culpa de nada).


- Dra.: abra la boca, y diga “ahhhhh”


- Yo: Ahhh….


Dra.: Tiene usted placas


Yo: por fin…gracias (yo lo había deducido ya hacía 2 semanas exactamente, pero bueno…)


Dra.: ¿no le habían recetado antibióticos anteriormente?


Yo: no. (Debe ser que en Madrid son muy caros).


La doctora otra vez un tanto extrañada.


Dra.: le voy a recetar entonces unos antibióticos.


Yo: Mil Gracias (casi llorando de la alegría)


Finalmente salí de la consulta con mi receta y me fui directamente a la farmacia a por los tan deseados antibióticos (deseados porque ya estaba harta de que cada semana me quedara afónica y de tomar pastillas que no me hacían nada).


Tres días después…


Y en relación a la preguntada formulada al principio de este megapost:


¿Hacia dónde va la sanidad española?

A la PUTA MIERDA!!!!!

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