Tanztheater
El reciente estreno de Pina, de Wim Wenders, el pasado 30 de septiembre, me ha hecho pensar en el momento en que nos encontramos. El momento perfecto para reivindicar su figura ¿no creéis?
Los setenta fueron una época en que los creadores teatrales se atrevieron a innovar, a romper las barreras de lo institucional como un ente compacto, fuerte y revelador. Desde el teatro pobre de Grotowski en Polonia al Open Theatre americano, los artistas de la escena parecían deseosos de continuar con el trabajo arriesgado de experimentación que habían abierto sus predecesores.
El mundo de la danza era otro cantar. Pina se enfrentó sola, con los pies desnudos, a las puntas de ballet y al sacrosanto cuerpo de clones inexpresivos impuesto por Moscú.
Evidentemente existía la danza moderna y muchos bailarines coqueteaban con la interpretación teatral, pero nadie se atrevía a dar el paso que a ella le costó la crítica y el rechazo. Ese abandono de los preceptos estéticos y expresivos, la interacción de literatura, plástica, música, silencio, ruidos… le permitieron devolver al espectador un reflejo de sus propias inquietudes, mucho más allá de la monótona línea narrativa que seguían las coreografías del momento.
Fragmento de su coreografía para La consagración de la Primavera de Stranvinsky
Trailer de la peli-homenaje de Win Wenders
Pina se adentra en la desazón, en el terror, en la soledad humana; introduce la subjetividad y la pasión del bailarín como ser vivo que tiene un punto de vista que dar en la danza contemporánea, dejando de lado las grandiosas historias imperiales de un ballet caduco.
Delgada como un fantasma, cigarro en mano, la expresividad feroz de esta diosa del movimiento sensitivo logró romper, de una vez por todas, los límites de la desidia.
Y ya para terminar, transcribo aquí parte de las palabras que Wenders dedicó a esta maestra de artistas cuando le concedieron el Premio Goethe en 2008. Aunque si lo preferís en versión original, incluyo el link a la web de la peli:
CREADORA DE UNA NUEVA FORMA DE ARTE
No, no había ningún huracán sobre el escenario,
eran bailarines,
personas que se movían de un modo diferente,
los conocí y me enseñaron a moverme como nunca antes lo había hecho.
Al instante ya tenía un nudo en la garganta,
y después de unos minutos de asombro, incrédulo dejé a un lado mis sentimientos y empecé a llorar
desenfrenadamente.
Esto nunca antes me había pasado... tal vez en algún momento de la vida, a veces en el cine, pero desde
luego jamás al ver un ensayo, por no hablar de la coreografía.
Esto no era teatro, ni una pantomima, ni ballet, y desde luego tampoco una ópera.
Pina es, como saben, la creadora de un arte nuevo.
http://www.pina-film.de/de/
Nos vemos en el cine
By



