Sobre piñas no hay nada escrito
Ante la confusión recientemente generada por la triste historia de Piña que vino en patera desde el Perú, nuestros platos del día pretenden ser una aclaración de las utilidades de la fruta que lleva su nombre, así como un homenaje a la niña viajera.
Hoy en nuestra sección gastronómica tenemos una No receta, ya que vamos a hablar de un alimento que por sí mismo ya vale una hartá. Se trata de ¡¡la piña!! que es una fruta tropical originaria de Brasil y que se ha convertido últimamente en protagonista de nuestro blog debido a las aventuras de nuestra heroína.
Antes de comenzar,sobre todo para que Frau Flish Flash se ponga al día, debemos distinguir el fruto leñosos del pino de la fruta que encontraron los españoles allá por el 1492 o algo después, durante la conquista de América. Los indígenas la llamaban Ananas, que significa “fruta excelente” pero a los invaders no nos debió gustar mucho el nombre y se lo cambiamos por el de piña, por cierto que somos el único país que no utiliza la palabra autóctona.
Observen la diferencia:
Aunque la piña es una bromeliácea y necesita encontrarse un clima tropical para crecer en su estado óptimo, muchos países productores de piñas no disfrutan de estas condiciones, como EEUU, China, Kenia o Nigeria.
Como bien sabrá Lady swf, experta en alimentación y despilfarro, en muchos de estos países no se da tiempo a que la fruta madure adecuadamente, tratando de acelerar el proceso natural. Este hecho unido a los climas artificiales, hace que muchas veces la piña que nos venden sea ácida y pique la lengua. Sin duda la mejor piña proviene de Sudamérica, así que ya podemos decir en el mercao que queremos piñas de Brasil, Paraguay y Argentina, a ser posible que no lleven dos meses viajando de aquí
para allá.
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