El truco de la maleta
Para que luego digan que la realidad no supera a la ficción.
El pasado 7 de junio la prensa saltaba con la siguiente noticia
Los Mossos d'Esquadra han detenido a una pareja de presuntos ladrones que utilizaba un método genuino para robar en los equipajes del bus del Aeropuerto de Girona: esconderse en la bodega dentro de una maleta.
Para ejecutar el golpe sólo son necesarias dos personas: uno que compre un billete y otro que se meta dentro de la maleta. Sencillo, ¿No?
El destino depende de lo que quieras obtener de botín. Un autobús borreguero que recorre todos los pueblos de España recogiendo y dejando gente puede ser una opción muy lucrativa. También los viajes a capitales de provincia son interesantes porque ya sabemos la de cosas que uno se lleva del pueblo cuando se va donde viven “los ricoh”.
El comprador del billete además debe ser tener unos músculos en los brazos del tamaño y consistencia de dos yunques para “transportar al contorsionista” hasta dentro del maletero del vehículo. ¿Me pregunto si pondrá en la maleta una pegatina de “frágil”, en consideración a la columna vertebral del compañero?
Quién vaya escondido en la maleta no solo debe haber trabajado en el circo del sol sino también haber hecho algunos cursos de buceo a pulmón. Porque la maleta en cuestión tenía de respiraderos los que yo te diga.
El susodicho, debe retorcerse lo suficiente para que, además de su persona, pueda ir pertrechado con los utensilios para el atraco. A saber: teléfono móvil, una maleta pequeña, una linterna frontal y un punzón para abrir cremalleras y candados.
Desde luego un crimen sencillo, discreto y “casi perfecto”. Ejecutaron el delito varias veces hasta el día de autos en el que un forzudo dejo la maleta “olvidada” y por el santo efecto 11-M los pasajeros se asustaron y llamaron a los mossos para que inspeccionaran. ¡Menuda sorpresa se llevarían cuando en lugar de una bomba encontraron un señor saludando con una linterna frontal en la cabeza!. ¿Qué les diría para justificarse? Algo así como “Joder, ¿dónde C…habré puesto las llaves?”
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